de la satisfacción del sentido del gusto. A través de estos cuentos, el apetito por la buena mesa se transmuta en disfrute literario cuyo efecto seguirá obrando mucho tiempo sobre el organismo, como en un extenso y delicado proceso de añejamiento. Un libro para devorar y dejarse devorar por lo hipnótico de sus narraciones. ¡Bon appétit!