MORALES BRUNO
Al igual que en la primera novela de Bruno Morales, los personajes son migrantes bolivianos que viven en la Argentina. El narrador sin nombre dirige ahora la mirada, en apariencia inopinada y casual pero inquietante y significativa, hacia el interior de su colectividad, la vida en la ciudad, los argentinos y otros migrantes. Las charlas y las cervezas con Quispe, los trabajos de albañilería con Pedro en alguna casa de Caballito o Palermo, marcan los ritmos de una rutina que interrumpe Alasitas con sus ?puestos ambulantes, comidas quemantes, sabrosas, y grasosas?. En cada escena se filtran la discreta emoción del narrador y la complejidad de una realidad compuesta por costumbres heredadas e indiferencia: orgullos y prejuicios, sentidos y sensibilidades que luchan por un lugar para construir, o revocar, una identidad mutante.